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La religión y la globalización: re-imaginando la identidad

En el estado liberal de los Estados Unidos la entrada en la política no es un proceso precisamente democrático. Es decir, el estado liberal es controlado por la cultura hegemónica. La comunidad latina siendo parte de una cultura minoritaria, ha podido renegociar la relación entre la nación, la comunidad, y el estado a través de su participación en la iglesia. Por eso, la comunidad latina en los Estados Unidos ha cambiado la función de la iglesia para afirmar un discurso de los derechos y crear una identidad del sujeto liberal. La iglesia se convierte y es partícipe en una hibridez entre la nación y el estado. Por un lado, para los latinos en los Estados Unidos la iglesia representa la comunidad orgánica, y por el otro lado representa la posibilidad de individualismo, progreso, y derechos civiles. Además, la iglesia es el sitio donde se mezclan dos temporalidades (una del destino y una del progreso), y se mezclan dos espacios (uno de lo rural y uno de la ciudad) debido a la transformación de ella debido a los latinos(entrevista-pentescotal1).

Esta asignación de una estructura nacional moderna es una táctica ingeniosa de la comunidad latina en los Estados Unidos de crear su propia entrada en los mecanismos del estado sin entrar en el estado por la vía tradicional. Los latinos siguen re-definiendo radicalmente el concepto de la nación americana y simultáneamente continúan desafiando lo que significa la nación durante la globalización. De hecho, la participación de los latinos en la iglesia en los Estados Unidos es la participación de los latinos en la construcción de la nación americana que siempre está en transición. Es la re-innovación del rol de la iglesia en la formación social de los Estados Unidos y de los países del origen de los inmigrantes. Más de cambiar las estructuras nacionales, los latinos juegan un papel fundamental en la narrativa cambiante de este país y del mundo internacional.

La iglesia (particularmente la iglesia católica y la iglesia protestante) ha convertido en un símbolo de la diversidad cultural. Anteriormente, la iglesia había sido una estructura nacional que reproducía los valores tradicionales y la particularidad cultural. Con la participación de los latinos, la iglesia se convierte en una estructura más abstracta; es decir que en vez de un símbolo de la particularidad cultural, la iglesia apoya el pluralismo nacionalista. Mejor dicho, la iglesia apoya la asimilación de la diferencia cultural a través de una balanza entre el individualismo que se caracteriza por el progreso y el discurso de los derechos, y la comunidad que se caracteriza por los valores tradicionales y la particularidad. Es una hibridización de tiempo sumamente compleja. En “Two Nations under God? Latino Religious Life in the United Status” Peggy Levitt resume cómo la iglesia participa en el pluralismo nacionalista:

… the Catholic Church today fosters segmented assimilation rather than the complete assimilation it encouraged in the past. It incorporates Latinos into an Anglo-dominated institution while allowing them – and in some cases encouraging them – to remain ethnically apart. It fosters “Americanization” through ethnicization (151).

Esencialmente, los latinos han forzado un cambio brusco en la narrativa de la nación. Los latinos están cambiando la manera en la cual imaginamos y concebimos nuestra “Comunidad”.

En un nivel global los latinos transnacionales han contribuido a la disolución de la nación, la cual ha creado una iglesia que funciona como un estado internacional. Se transforma la iglesia en una estructura progresiva que fomenta el individualismo y la democracia, pero también mantiene la comunidad en un nivel local e incluso en un nivel transnacional. Por lo tanto, la iglesia facilita la expresión de dos identidades, una del sujeto liberal y otra de miembro de una comunidad orgánica(entrevista-pentescotal-2). En la entrevista Latino Migrations: The Changing Face of Religion in the Americas Manuel Vásquez refuerza este punto diciendo, “… religion is one of the best vehicles to deal with both the local and personal and also the global and the universal. Religions have been doing this for centuries. They have universal messages of salvation and very personal strategies for coping with chaos”.

La balanza esencial entre la comunidad orgánica (lo personal) y la globalización (lo impersonal) es facilitada por la religión. La manera en la cual los latinos han cambiado la iglesia en los Estados Unidos y en el mundo internacional refleja la necesidad de esta balanza y el deseo de los latinos de participar en el estado como ciudadanos democráticos. Sus acciones cambian y tienen efecto en todos los americanos, en cuanto a la noción de la comunidad, el estado, y la nación se trate. Los cambios en el rol de la religión de los inmigrantes latinos redefinen cómo experimentamos el tiempo y espacio, y cómo nos definimos cuando tenemos que enfrentarsnos a identidades fragmentadas.

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