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El Otro Dentro del Otro: Los Puertorriqueños en Hartford

Hartford es una ciudad que contiene una diversidad de gente hispanohablante. El vínculo de la música, la lengua, y el lugar de vivencia es lo que conecta a las personas; con estas herramientas, las personas crean un repertorio y forman un polisistema (Zohar). Este sistema incluye una variedad de costumbres y tradiciones de diferentes países que se mezclan. Por ejemplo, el modismo dominicano, los bailes chilenos, y la comida mexicana son partes de una gran cultura latina. Como dice un residente, la gente de Hartford disfruta tipos diferentes de música, bailes y éstos se manifiestan en las fiestas en la calle Park y eventos que ocurren allí. (Escucha aquí: AUDIO) Así que aquí en Hartford, los hispanohablantes forman entre ellos una cultura rica porque todos aceptan las distintas características que cada grupo ofrece. La cultura de esta ciudad es una hibridez (Keller) de tradiciones internacionales que se combinan y crean nuevas prácticas y creencias. Sin embargo, no hay un solo polisistema; hay unos para dominicanos, puertorriqueños, colombianos, mexicanos, salvadoreños, y otros. Cuando examina estas polisistemas, vemos que hay discrepancias; dentro del sistema de latinos en Hartford, un grupo se distingue: Los puertorriqueños.

La diferencia más aparente entre los puertorriqueños y el resto de los hispanos en Hartford es la ciudadanía. Aunque la ciudadanía para algunos parece no tener mucha significación porque no cambia las realidades que los puertorriqueños enfrentan como minorías (de Genova), para otros en la comunidad latina de Hartford, hay beneficios de tener esta legalidad. Los puertorriqueños no tienen que tener miedo al INS o experimentar los rigurosos procesos de la inmigración. Entonces, para los colombianos, mexicanos, dominicanos y los demás, la ciudadanía hace una distinción importante. La legalidad crea un espacio entre ellos y los puertorriqueños. Sin embargo, no es solamente la legalidad que separa a los puertorriqueños del resto del mundo. En Hartford, ellos tienen poder; Su gobierno, el alcalde Eddie Perez, es puertorriqueño. Comparado con el gobierno del estado, esta situación es única porque nunca ha tenido Connecticut un gobernador latino, o más específicamente, puertorriqueño.

A causa de este poder y legalidad, los puertorriqueños, el grupo latino más grande en Hartford, recibe tratamiento diferente del resto de la ciudad no-latina. Una mujer, que irónicamente es puertorriqueña, nos explicó que los americanos y los puertorriqueños no hacen los trabajos inferiores o bajos, como limpiar los baños; no deben hacerlos porque tienen un tipo de respeto fuera de la comunidad latina. Otros latinos no lo tienen. (Escucha aq: AUDIO) Aquí, es importante notar que aunque esta mujer explicó que los americanos y los puertorriqueños son partes del mismo grupo, no es exactamente correcta. Es verdad que con la ciudadanía, los puertorriqueños como los americanos pueden obtenerse un trabajo mejor, pero esto no los hace estadounidenses. Sus herramientas, como la lengua, son diferentes. Al mismo tiempo, los puertorriqueños no son completamente partes del grupo hispano tampoco. Esta idea no está de acuerdo con William Flores en “Citizens vs. Citizenry: Undocumented Immigrants and Latino Cultural Citizenship,” que dice que la raza, lengua, y cultura ata a todos los latinos. Él se concentra en los latinos como un gran grupo; subestima las diferencias entre las nacionalidades diferentes dentro del grupo. Parece que los puertorriqueños no son completamente parte de ningún grupo; son personas fuera del grupo de los americanos y son diferentes de otros hispanos.

Entonces, la pregunta es si los puertorriqueños son parte de la “comunidad” latina, o si es necesario de crear su propia comunidad. Según Suzanne Keller en “Community: Pursuing the Dream, Living the Reality,” la respuesta, y la existencia de comunidad, depende en la definición. Si usamos el espacio como un criterio, como Keller, los puertorriqueños son partes de la comunidad porque viven con o próxima a personas con otras nacionalidades latinas. Además, si consideramos la lengua, la gente es hispanohablante. Hay un sentimiento de pertenecer, porque tienen intereses y metas similares. También, la comunidad permite, y adora, la expresión de identidades individuales. Por lo tanto, las características que pueden rechazar a los puertorriqueños de la comunidad hispana son la ciudadanía y el poder gubernamental. No creemos que éstas constituyan razones de botar los puertorriqueños de la comunidad porque la única diferencia es el sitio en donde cabe en la jerarquía. Entonces, si los latinos son el “otro” en Hartford, los puertorriqueños son el “otro” dentro del “otro.”

Los colombianos y dominicanos actualmente son los que tienen el poder económico, y usualmente, los grupos con el poder económico tienen el poder político. Con el tiempo, es muy posible que ellos eventualmente ganen el poder político porque hoy en día, la correlación entre poder económico y poder político es cada vez mayor. Los puertorriqueños nunca han tenido poder económico fuerte en Hartford. Sin embargo, en los años 70 y 80, ganaron su poder político porque no era necesario tener poder económico para obtener poder político. (Cruz) Vamos a ver si los colombianos y dominicanos, quienes tienen el poder económico,  eventualmente ganen el poder y cambien, en parte, esta jerarquía.

Bibliografía

Cruz, José. Identity and Power: Puerto Rican Politics and the Challenge of Ethnicity. Philadelphia: Temple University Press, 1998.

De Genova, Nicholas. “The Illegality of Mexican/Migrant ‘Illegality.’” Chapter 3.

Even-Zohar, Itamar. “Papers in Cultural Research.”

Flores, William. “Citizens vs. Citizenry: Undocumented Immigrants and Latino Cultural Citizenship.” Epilogue.

Keller, Suzanne. “Community: Pursuing the Dream, Living the Reality.” Chapter 1.

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