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Brasil Grill

En mi camino desde la calle Park hasta  Parkville observé el cambio caminando debajo de la autopista interestatal entre la comunidad de cada región. La calle Park tiene tiendas que están pegados a otros edificios de ese barrio. Diciendo que uno puede mantener una tienda de ropa o comida pero también vivir o tener personas viviendo en los pisos de arriba. En comparación con los edificios en Parkville que son solamente edificios de negocio, se me hace que Parkville tiene una status socioeconómica más alta que Park St. En la calle Park también hay una presencia abarrotado de no solamente edificios pero también la relación de la acera a las personas. La presencia de brasileños es evidente en las tiendas que tienen banderas brasileñas; había una cantina con banderas de Portugal y Brasil, y también una panadería portugués. En lo que es el final de la parte comercial de Parkville al oeste, encontré al restaurante donde visite y comí el año pasado.

Brasil Grill

Brasil GrillBrasil Grill2

Se llama “Brasil Grill” en donde tienen comida autentica de Brasil, y tuvieron empleados listos y eficientes. Hable con un mesero brasileño que me platico un rato durante su turno. Es un trabajador bien listo, rápido y era mesero de todas las mesas en el salón. Había solamente dos o tres personas trabajando afuera de la cocina y dos doñas cocinando.  Las doñas entraban y salían de la cocina con grandes ollas de comida para llenar el buffet con diferentes cosas. Ellas no hablaban inglés ni español, sino puro portugués. El carnicero sabia un poco de español, pero más el inglés y el portugués. Entonces el mesero me apunto a una mesa y me dijo que me hablaría cuando él tuvo tiempo libre. Entre el tiempo esperándolo observe que muchas personas de la comunidad que son clientes habituales y otros brasileños son tratados un poco como familia. Muchos conocen y saludan a los empleados y le preguntan de la familia. Hay una dinámica interesante en el restaurante, que incluye telenovelas brasileñas, a veces música de fondo, y los amigos y las familias, que aparecen ser capaz de gritar saludos desde el otro lado del salón si no te han visto en mucho tiempo.

Este joven se llama Frank y me dijo que como muchos de los inmigrantes que vienen de Brasil, según Siqueira y Lourenco, se mudo a Massachusetts para encontrar trabajo. Me dijo que ha vivido en Hartford por solamente trente días y que se mudo de Massachusetts porque tiene más familia aquí. Le pregunte si tiene aspiraciones para regresar a Brasil cuando se acaba con el “sueño Americano” pero su respuesta no era lo mismo que otros brasileños. El expresó que no sabe cuando se iba a regresar pero que estaba bien augusto ganando dinero ahorita. Le pregunte como se identificaba el mismo en  papeles gubernamentales y me dijo que nunca decía hispano, sino color blanco o marcaba la caja que dice “otro”. Siempre se identifica como brasileño pero también me dijo que de vez en cuando se deja crecer el bigote, y otras personas le ven como hispano o latino. Otras ocasiones donde personas le clasifican como hispano es cuando habla español, pero todavía dice que se siente tranquilo hablando el idioma y lo practica con sus amigos. El conoce a muchos brasileños que vinieron a Hartford de la misma cuidad en Brasil y crearon un populación bien grande aquí en Hartford.

Frank me conto algo interesante del dinámico entre los brasileños y portugueses, que estos dos grupos no se juntan más que brasileños y hispanos. Frank dice que él tiene más amigos hispanos que amigos portugués, pero solo un cierto tipo de hispano. Dice que hay un buen tipo de hispanos que él conoce; como mexicanos, colombianos, y salvadoreños. El ha oído, que los portugueses son brutales en la manera de hablar, y que no tienen mucha educación. Osea que hablan con un voz superior y te hablan como si uno fuera un animal, según dice otros brasileños. En salirme de Parkville pase por una panadería portugués, era una panadería sincera y limpia. La muchacha me pido si quería ordenar y yo le dijo que no, no más quería hablar con la dueña. Entonces le pregunte si era portugués y me dijo que si y luego me apunto a la señora sentada alada de una mesa hablando con dos amigas viejitas en español, su nieta en ingles, y su empleados en portugués. Me sorprendió al principio que sabía tantos lenguajes pero me sentí augusto hablando con ella pero cuando le pregunte si tenía tiempo me dijo que estaba haciendo mil cosas en un momento y que tenía que regresar más tarde u otro día. Me apareció raro y no regrese.

Intrevista con Frank

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