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La educacion bilingue no es suficiente

Amanda Furie y Karen Olivera Gonzales

Hispanic Hartford

La educación bilingüe completa sus metas pero no es suficiente

En una ciudad en donde la mayoría de los ciudadanos son hispanohablantes, muy pocas escuelas tienen un programa bilingüe oficial. Para clarificar, esto no significa que sólo un aula se dedica al programa sino que se forme la escuela entera alrededor del programa. En las escuelas en Hartford en donde hay un programa, es un programa de la educación bilingüe y no de “dual-language.”  Esto es el caso en la escuela María Sánchez cuyos estudiantes por la mayor parte son hispanohablantes.  La estructura del programa no es establecida de una manera en que logra producir a unos estudiantes completamente bilingües. La educación bilingüe cumple sus metas en el sistema de educación pública en Hartford pero la educación “dual-language” beneficiaría a todos los estudiantes de una forma más efectiva.

En el programa del centro para jóvenes que se reune despues de colegio en la escuela María Sánchez, uno puede facilmente notar que el idioma principal que los estudiantes hablan es el inglés. Esto es algo sorprendente debido al hecho que el colegio tiene un programa bilingüe; en cada grado hay clases bilingües y otros monolingües.  Asi como la señora Hernandez explica, quien es la profesora de recursos belingue en Sanchez, la meta del programa es ensenar a los que no hablan el inglés con fluidez a hacerlo. Ojo, la meta no es enseñar a los estudiantes a ser completamente bilingües, sino a enseñar a los estudiantes a hablar el inglés perfectamente. Hay  importante señalar que el programa de educacion bilingüe ayuda a los estudiantes hispanohablantes pero no hace nada para los estudiantes cuyo primer idioma no es español (como los caucasianos, los afroamericanos, etc.) Durante el año escolar, los profesores de Sánchez se concentran en preparar a los estudiantes a pasar los exámenes de CMT y DRA.  Al enfocar la mayoría de sus esfuerzos en esto, los profesores no tienen el tiempo adecuado para atender a las necesidades particulares de cada estudiante.  También como explica la señora Hernández, que es la maestra de recursos bilingües a la escuela Sánchez, aunque si hay un conocimiento y reconocimiento de la identidad hispana en estos salones, no se incorpora la enseñanza de la cultura o historia hispana en los salones. A no darles la oportunidad a estos estudiantes de aprender sobre su propia cultura e historia, no tienen el chance de formar un aprecio y orgullo de su identidad hispana. A interaccionar con estos estudiantes en el programa después de colegio, uno puede observar muchas cosas.  La mayoría de los estudiantes prefieren hablar el ingles. Esto puede ser evidencia de que el programa bilingüe ha logrado su meta de ensenar a los estudiantes a ser fluentes  en el ingles, pero también es una muestra de algo mas. Al hablar con estos estudiantes, uno aprende que en sus casas el español es el idioma principal, sin embargo la mayoría de ellos prefieren no decir ni una palabra en español aunque les hables en español. Esto demuestra que los estudiantes han aprendido que el ingles es el idioma principal y que hablar español no es algo valioso.  Es como si ellos dieran la espalda a su idioma principal, el español, y a su cultura hispana.  El programa bilingüe de Sanchez esta logrando su meta principal, ensenar ingles, pero la forma en que se hace esto también trae consequencias negativas en los estudiantes.

La educación bilingüe puede tener más de una meta. Por ejemplo, como explica Gandara, algunas metas pueden ser: la enseñanza del idioma, el fomentar las relaciones interculturales, y aumentar el desarrollo académico y congnitvo (Gandara 340).  A veces los programas bilingües, como el de Sanchez se enfocan más en la primera meta.  No aprovechan la oportunidad de lograr mucho más con un programa bilingüe. Un buen programa bilingüe puede lograr a que el estudiante sea completamente bilingüe, que tenga un gran  aprecio y orientación de las dos culturas y que adquiere verdaderas ventajas cognitivas (Gandara 340-341). Esto se puede lograr mejor a través de un programa de “dual language” o “two-way bilingual.”  En este tipo de programa los estudiantes que hablan ingles perfectamente interactan con los estudiantes que están aprendiendo inglés en el salón. También el currículo es ensenado en los dos idiomas pero en proporciones adecuados que “balancean cuestiones de poder social y hegemonía lingüística” (Gandara 354).   Este tipo de programa puede lograr la soberanía educativa en vez de la educación sustractiva. En palabras de Molly y Ruiz la soberanía educativa quiere decir que las “comunidades crean su propia infraestructura de desarrollo, en la cual incluye mecanismos para la educación de los niños que capitaliza en vez de desvaloriza sus recursos culturales” (362).

Estas metas que se logran a través del programa de “dual language” y “two-way bilingual” program son importantes metas que benefician los estudiantes. Es importante lograr a ser completamente bilingüe porque el saber hablar bien en dos idiomas es una ventaja. Para muchos, un programa bilingüe significa una perdida de su primer idioma y esto afecta la capacidad de los estudiantes para conversar con sus familias. El resultado es que unos estudiantes sepan bien el ingles, pero se desminuye su conocimiento del español. Se debe demostrar a los estudiantes hispanohablantes que su primer idioma si se valora en la sociedad. En su ensayo, “Latin@ Languages and Identities,” Ana Celia Zentella señala que el español es una forma de capital preciado y debe ser representado así.  Al aprender a valorar su propia cultura, los estudiantes hispanos o de otras culturas se sentirán más seguros de sí mismos. Como dice Gándara, esto ha demostrado a ser algo que aumenta el auto estima del estudiante. Además, si los estudiantes cuyo primer idioma nativo es el inglés aprenden de “la cultura minoritaria” esto podría ayudar a reducir estereotipos y discriminación (Gándara 340). También al adquirir estas ventajas cognitivas a través de este programa, esto ayudará a los estudiantes en todos aspectos de su vida. Por ejemplo, esto puede ayudar a uno cuando toma el SAT y tiene que saber un gran reportorio de vocabulario. Muchas veces el saber otro idioma ayuda a adivinar o descifrar lo que una palabra en otro idioma significa.

            En la mayoría de los sistemas de la educación pública la oportunidad de aprender otro idioma empieza en el colegio intermedio (acerca del sexto hasta octavo grado).  Sin embargo, más escuelas estan reconociendo la necesidad de incorporar una ensenanza de otros idiomas (el español en particular) más temprano en el curriculo.  Por ejemplo en West Hartford y Glastonbury, hay un cierto tiempo dedicado durante el día a enseñar el espanol. Esto significa que aún las afueras entienden la importancia de saber otro idioma aunque la mayoria de los estudiantes no son hispanohablantes.  Si las afueras están reconociendo esto, las ciudades se estan quedando atrás. En vez de enfocarse en la falta de la superioridad académica en las ciudades, deben aprovechar unos programas asi para sobresalir en otros aspectos como el del conocimiento de las culturas e idiomas diversas que constituyen la ciudad. A través de un programa “dual-language” las escuelas públicas en Hartford pueden lograr esto y sus estudiantes ganaran muchos beneficios.  El programa bilingüe debilita a sus estudiantes hispanohablantes y disminuen el valor de su primer idioma.  Por otro lado un programa “dual-language” servirá para desarrollar sus habiliadades aún más.

 

Works cited

Entrevista con Sra. Hernandez (la maestra de recursos bilingües en la escuela Sanchez)

Gándara, Patricia. “Learning English in California.” Latinos: Remaking America. (2002): 339-358.

Moll, Luis C., and Richard Ruiz. “The Schooling of Latino Children.” Latinos: Remaking America. (2002): 362-371.

Zentella, Ana Celia. “Latin@ Languages and Identities.” Latinos: Remaking America. (2002): 321-338.

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