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La Educación Bilingüe

Courteney Coyne y Eva Arango

HISP 280

La Educación Bilingüe

Para empezar nuestra discusión acerca de la educación bilingüe, comenzaremos por mencionar las metas a las que se quiere llegar y que reflejan el propósito de este tipo de educación. Tres metas posibles de la educación bilingüe en los Estados Unidos son: 1. Enseñar el idioma, 2. Fomentar posibles relaciones interculturales, y 3. Mejorar el desarrollo académico y cognitivo. En la historia contemporánea, la legislatura ha sido creada e influenciada por decisiones hechas previamente: principalmente el Acto Educacional Bilingüe-Bicultural Chacón-Moscone, pasado en el estado de California en el año 1976. Esta legislación presentó la manera en la que el apoyo lingüístico debe de ser proveído – los estudiantes harían uso de su idioma original y luego harían una transición gradual al inglés. El objetivo principal de dicho Acto fue “as effectively and efficiently as possible, to develop in each child fluency in English” – esto refleja la idea errónea que se tiene al darle un valor excesivo al idioma principal y un tipo de menosprecio y abandono al idioma nativo de los estudiantes.

Este último hecho refleja el concepto de la ‘educación substractiva’, mencionado por Moll y Ruiz. La educación substractiva hace que los niños crean que su idioma es inferior simplemente por el hecho de que son menos privilegiados en el sistema educativo. Una de sus consecuencias es que los niños llegan a pensar que para aprender inglés es necesario hacer a un lado el español y todas las relaciones que se pueden crear con este idioma – desvalorando sus raíces y su cultura original. Esto también es mencionado por Gándara, quien afirma que es difícil que uno se sienta orgulloso de su propia cultura cuando todos los demás deciden ignorarla. Ella apoya este sentimiento con evidencia del éxito de un programa de adaptación en Canadá, donde los inmigrantes franceses tuvieron oportunidad a programas de inmersión mayormente en francés donde se enfocaban en ayudar a los niños de la cultura dominante a apreciar y saber respetar el idioma y la cultura de la minoría. Una de las razones por la cual Estados Unidos ha sido incapaz de poder diseñar exitosamente un programa bilingüe es porque nunca ha habido una meta de acoger y fomentar una actitud positiva de los niños angloparlantes hacia la minoría hispanohablante.

La legislatura en contra de la educación bilingüe descuida potenciales relaciones interculturales y el desarrollo académico. Inclusive, los estudiantes bilingües no son sujetos a los mismos estándares que los estudiantes monolingües – en California, los estudiantes monolingües tuvieron resultados tres veces mejores que los estudiantes bilingües en lectura y dos veces mejores en matemáticas (Gándara 350). Bajo la ley ‘No Child Left Behind’ y la implementación de pruebas estandarizadas, los estudiantes bilingües fueron preparados para pruebas de inglés. Las maneras literarias de enseñar han sido reemplazadas por instrucciones “bottom line” con el objetivo de mejorar los resultados en pruebas estandarizadas en inglés. A resultado de los logros tan pobres, los oponentes de la educación bilingüe argumentan que la educación bilingüe ha fallado, y que debería de ser abandonada como una estrategia pedagógica.

Estos resultados tan pobres son efectivamente reflejados en las escuelas públicas de Hartford y el programa de educación bilingüe que actualmente es llevado en estas escuelas. Las escuelas de Hartford se han adherido a un modelo de ‘doble-idioma’ (dual-language), donde los estudiantes reciben clases y apoyo tanto en inglés como en español; pero para poder tener unos buenos resultados en el examen de Maestría de Connecticut (CMT) este modelo ha sido abandonado, resultando en un pobre rendimiento académico. Por el hecho de que el énfasis está en aprender inglés lo más rápido y efectivamente posible, el aprendizaje de diferentes materias en sí está siendo ignorado. No sólo basta con tener la meta de enseñar el idioma, pero la legislatura también debería de requerir que efectivamente se enseñen diferentes materias haciendo uso de este lenguaje nuevo.

En la escuela María Sánchez tuvimos la oportunidad de hablar y compartir un poco de nuestro tiempo con niños bilingües de varias partes de Latinoamérica. Mientras estábamos hablando con ellos, nos pudimos dar cuenta de su comportamiento con personas angloparlantes que no conocían. En un punto de vista general, pudimos observar el hecho de que estos niños son muy conscientes del idioma que están utilizando, y a pesar de pertenecer a un programa ‘bilingüe’, la vasta mayoría de ellos no tuvieron mayores problemas expresándose en inglés. Sin embargo, un par de los niños que no eran fluentes en inglés y se trababan un poco al querer hablar, se resistían a hablar con nosotros en español – su primer idioma – seguramente por el hecho de que como niños, querían complacernos como adultos; y llegaron a la conclusión de que por la apariencia de la mayoría de personas en nuestro grupo (blancas y angloparlantes), ellos deberían de hablar inglés.

Esto también puede ser basado en la presión que reciben en la escuela y a su alrededor de hablar inglés – que a fin de cuentas se ha establecido como la meta más importante en el sistema de educación bilingüe. También puede ser que influya el concepto de ‘educación substractiva’, mencionado anteriormente. Igualmente, como es mencionado en la lectura de Moll y Ruiz, se ha hecho un estudio donde los resultados indican que los inmigrantes latinoamericanos han llegado a desarrollar un sentido de ‘apreciación’ por su país adoptivo (los Estados Unidos) y es por esta razón que deciden adaptarse lo más rápidamente posible a sus costumbres y a sus reglas – para poder sentirse como parte de la comunidad y ‘convertirse en americanos’ de la manera más rápida, con la escuela como un agente primario de esta transformación. Algo interesante que surgió durante nuestra visita a María Sánchez es que—a pesar de que los niños que hablaban español se sentían quizás un poco intimidados o un poco tímidos cuando nuestros compañeros trataban de iniciar una conversación en español con ellos—un par de ellos que hablaban inglés y español por igual no se cohibieron en hablar español con Eva como lo hicieron con los demás compañeros. Esto nos pareció interesante porque nos hace pensar que la apariencia influye mucho a las decisiones que estos niños toman en cuanto a cuál de los dos idiomas deberían usar y con quién. Debido a que Eva es una persona de origen hispano y ‘se nota’ que habla español, creemos que los niños no se sentían intimidados por ella ya que no la sacarían de su ‘zona cómoda’ (comfort zone) al hablarle en español. Esto a su vez nos lleva a creer que muchos de los niños que entran a un idioma en educación bilingüe, al momento de encontrar que muchos otros niños están en la misma posición que ellos al no ser capaces de expresarse efectivamente en inglés, entran a una zona de comodidad—debido a que pueden hablar, formar relaciones con otros y aprender con su idioma nativo—y no tienen tanto interés en salir de ella. Puede ser por esto que muchos niños se quedan en programas bilingües por varios años y no tienen motivación ni incentivo ya que han encontrado comodidad en estos programas.

También podemos hacer la observación de que la familia influye mucho en este tipo de decisiones para con los niños. Como nos comenta Jorge, cuya familia llegó a los Estados Unidos cuando su hijo menor apenas tenía 5 años; la prioridad siempre fue que su hijo pudiera adaptarse tanto al ambiente como al idioma lo más rápido posible, pero con participación de la familia para que no pierda aquellas raíces que lo unen a su cultura latina [insertar audio]. El mayormente piensa de esta manera porque su opinión es que sin el idioma no se va a poder llegar a alcanzar aquel ‘sueño americano’, que es el de poder conseguir una buena educación en una universidad para obtener un alto nivel de aprendizaje . Menciona que es importante la asimilación rápida porque sin el uno se limita a menos oportunidades que no te permiten llegar a alcanzar metas personales.

Mientras que la familia afirmativamente influye mucho en la retención de la cultura de un niño, el sistema educativo bilingüe actual ciertamente no ayuda en nada al respecto, y por lo contrario, va en contra de este intento por retener tradiciones culturales latinas. Nosotras pensamos que debería de haber un balance correcto entre el nuevo idioma y el idioma nativo para que los niños no crezcan a perder su sentido de identidad, a medida que no se pueden hallar completamente en la identidad americana; creando un sentido de confusión en el niño. Como varios de los niños en la escuela María Sánchez afirmaron: el español era el idioma que más les gustaba hablar de los dos (español e inglés). A pesar de esto, se expresan en ingles inclusive con personas hispanohablantes; lo que demuestra de por sí un poco de la confusión y el conflicto creado gracias al sistema en el que están aprendiendo.

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