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La Religiosidad en Hartford

Estudiando la población Hispana en Hartford, nos encontramos con varias fuerzas sociales importantes que impactan a la comunidad, en la cual cabe también la religión. Incluso en la calle Park, el espacio refleja la importancia de la religión. Hay una gran botánica que vende velas, yerbas, e íconos santos reflejando un sincretismo de tradiciones culturales e religiosas. Pasando a lo largo de la calle,  las estatuas religiosas le miran desde la ventana, se ve la enorme iglesia de Santa Ana y de la Concepción con un gran cartel al lado anunciando la celebración de la Virgen Guadalupe en Diciembre. Mas bajo hay una librería cristiana y a cruzar la calle, una iglesia pentecostal. Para lograr una perspectiva más profunda sobre la vida religiosa entre los latinos, hablamos con una madre y una hija con raíces de Puerto Rico quienes han vivido en Hartford por toda su vida adulta.

La Sra. Pérez llegó a Hartford a los 16 años de edad, mientras su hija nació aquí. Las dos son católicas, aunque admiten que han visto variaciones en su compromiso religioso. Por un tiempo la hija insistía en asistir a la iglesia, mientras a su mama no le interesaba tanto. Después se involucraron por un tiempo en la iglesia pentecostal, en la cual participan otros de sus familiares, hasta que volvieron a participar en la iglesia católica, específicamente en la parroquia de San Agustín en el barrio de Barry Square. La Señora sirve como directora de la educación religiosa para esta parroquia, supervisando la matricula de estudiantes en las clases de catecismo. Es interesante lo que dice sobre la inscripción de los latinos. Nos cuenta que el interés en las clases se ha bajado mucho, pero la mayoría de los estudiantes, hasta los 18 años, participan en las clases en inglés porque sus padres reconocen la importancia del idioma. Solo los niños más chicos de 8 hasta 11 anos, recién llegados al país asisten a clases en español. Dice que los estudiantes predominantemente son niñas que quieren cumplir con sus requisitos para poder hacerse una quinceañera en la iglesia. Eso nos habla un poco de una brecha generacional en cuanto a la religiosidad de la población, y también de las fuerzas de asimilación que existen para los niños. Ella postula que como los americanos no son tan religiosos, tampoco a los latinos jóvenes le interesa asistir a la iglesia. Hay, por lo tanto, una asociación de la religión con la cultura nativa. [escucha aqui]

De lo que nos contó la Señora Pérez, el rol de la iglesia en Hartford se manifiesta en dos maneras importantes. La primera contribución de la iglesia es en el ámbito personal e espiritual. Personalmente, le da a ella un sentido de paz y seguridad. [escucha aqui] Señora Pérez habló también sobre las importantes valores familiares que ofrece la iglesia, estas mismas tendencias “conservadoras” a las cuales se refiere Manuel Varga. La Sra. aludió muchas veces a un punto de vista único que ofrece la religión, un entendimiento de Dios que da un sentido de restricción e culpabilidad pero también un sentido de un proyecto en la vida, y el conocimiento de que existe algo más allá de lo material. Por lo tanto le preocupa la baja inscripción de los niños en la escuela de la iglesia porque muestra una carencia de una consciencia moral dentro de la cultura. [escucha aqui]

Lamentaba el gobierno hipócrita que rechaza la presencia de la fe en el ámbito público, pero a la vez le agradece el servicio social que ofrece esta institución. De hecho es una crítica parecida a la lectura de Miranda Joseph, en la medida en que pone la iglesia en la posición de una institución non-gubernamental que intenta a “tapar los hoyos” que deja el sistema capitalista en la provisión por sus ciudadanos. Por lo tanto, la iglesia recibe donaciones de pan y comida, y los distribuye durante de la semana y organiza colecciones especiales para las grandes fiestas como la navidad. También los miembros de la iglesia participan en grupos que visitan a los adultos mayores, rezando con estos en un acto de caridad por los “olvidados” por la sociedad. De tal manera, están actuando con un entendimiento la doctrina social de la iglesia católica, que tiene un fuerte énfasis en la ayuda a los pobres y marginados y que de hecho hace lo que profetizaba el mismo Jesús cuando le preguntaron,  “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” Él les responderá: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí.” (Mateo 25:31-36)

Nuestra entrevista con la Sra. Pérez también fue reveladora por la perspectiva que nos dio sobre la globalización, de la cual también habla Manuel Vargas. Aunque intentamos preguntar por la vida religiosa entre los hispanos en particular, y el rol de los mismos en el ámbito más grande de la religiosidad en Hartford, no recibimos claras respuestas. De hecho la señora insistía en la diversidad de la iglesia, diciendo que la parroquia de San Agustín es un verdadero “melting pot.” [escucha aqui parte 1] [escucha aqui parte 2] Esa diversidad se debe mucho al movimiento de los grupos étnicos fuera de la ciudad asociada con la subida se su estatus económico. El barrio de Barry Square, por ejemplo, era muy densamente italiano, y la misma iglesia de San Augustin ofrecía misas en italiano. Pero con la oleada de la población hispana, los italianos empezaron a mudarse fuera del Barry Square, y ahora muchos viven en los suburbios de Rocky Hill y Wethersfield. Como lo indica la autora Peggy Levitt en su artículo, las iglesias tenían que adaptarse a las necesidades de sus nuevos vecinos, y empezaron a ofrecer misas en español. [escucha aqui] Según el testimonial de Sra. Pérez, la misa en español a las 11 en San Agustín está siempre llena, tanto que han pensado en ofrecer dos misas en español. Sin embargo, muchos de los que se han movido quedan fieles a su iglesia y regresan a San Agustín para la misa o para hacer sacramentos, manteniendo la diversidad entre la iglesia. [escucha aqui]

Entre tanta pluralidad de gente, la Señora siente que la iglesia verdaderamente forma una comunidad. Habla de la los miembros de la parroquia en términos de familia, dando descripciones del actitud altruista que prevalece, tanto como de un sentido de amor en las estrechas relaciones que tienen los miembros unos a otros, lo que se manifiesta especialmente a través de la ayuda mutua. También hay un sentido de comunidad que se extiende más allá de los muros de la iglesia. Cuando Barry Square organiza la fiesta del barrio, la iglesia juega un rol importante en la organización del evento. Volviendo al rol en de la iglesia en los servicios sociales, la comunidad de la iglesia se abre a incluir a las personas del vecindario que no participen en lo sacramental de la iglesia pero aprovechan de bienes materiales que están proporcionados. Los programas que ofrece la iglesia son una importante refección del su sentido comunitario. En algún sentido, este también es un “imaginario” de la comunidad, al estilo de Juan Flores. Todos los que participan en la vida pastoral de la iglesia sienten una solidaridad no solo por sus actividades compartidas dentro de la parroquia, pero también por verse parte de una humanidad más grande y una iglesia universal, trabajadores construyendo el Reino de Dios unidos por el amor. [escucha aqui]

El caso de la Señora Pérez nos dio una mirada interesante sobre la religión en la comunidad latina en Hartford. Vemos que los latinos tienen un rol importante entre la diversidad cultural de esta ciudad, y la misma Señora Pérez nos muestra la creciente participación en la vida de la iglesia por sus miembros laicos. Aunque la iglesia provee muchos servicios sociales para la comunidad y ayuda a mantener algunas prácticas culturales, vemos que los papeles se han cambiado un poco. Ahora son la gente misma que toman iniciativa y determinan la dirección de la iglesia, realizándose en el este proceso de participación comunitaria. [escucha aqui]

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